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“El despertar”(4ª Parte).-Renacer

Estaba feliz, muy feliz.Mis padres me observavan mientras nuestras risas infantiles inundaban el aire.Corríamos por los recovecos de nuestra querida nave, jugando al pilla-pilla.Pero a mi siempre me pillaban.Nunca se me daba bien correr, pero lo aceptaba  y difrutaban igualmente del juego.Pero cuando mis amigos y yo nos cansabamos, dormíamos la siesta, bajo la atenta mirada de nuestros padres.Pero me era difícil dormirme, pues a menudo soñaba despierta con correr aventuras.De repente, todo empezó a volverse borroso.Me resistí, era una visión muy bonita la que tenía ante mi, un grupo de amigos durmiendo mientras yo miraba las estrellas y el firmamento a través de un ventanuco de nuestra sala.Pero aquello fue lo último que divisé, y la visión se desvaneció ante mí, mientras volvían a resonar aquellas risas llenas de felicidad e inoncencia.

Poco a poco, note un sabor salado en el paladar, y mi aspiré el olor a sal del mar.Abrí los ojos y suspiré de alivio.Por primera vez desde el accidente, mi sueño no era una horrible pesadilla.Lo que había visto me trajo añoranza de mis años en la nave, con mis amigos.Pero bueno, quién sabe, igual todavía habría sobrevivido alguno.La verdad, nunca me paré a pensarlo.Me estiré, desperezándome y moviendo mis agarrotados músculos.La arena, fina y suave, había resultado ser un buen lecho para dormir, al contrario que suele pasar.Decidí darme un baño para despejarme, y de paso, lavar la armadura.Yuki todavía estaba dormido, asique lo hice en el máximo silencio que me fue posible.El paisaje ante mi era verdaderamente fantástico.Era todavía muy temprano, el cielo anaranjado empezaba a despertar, y el sol bostezaba, mientras sus primeros rayos cálidos acariciaban la isla.Me desvestí cuidadosamente, asegurándome de que no había ningún mirón, y dejé la ropa tras una roca.Me dejé mecer por las olas un buen rato, relándome y quitándme la sangre seca del día anterior.Cogí un buen puñado de arenisca y me froté a conciencia, eliminando toda suciedad presente.Repetí la operación con mi pelo, hasta que me aseguré, de que ningún insecto, palito o cualquier otra cosa quedaba enredada en mis ondas perfectas.Salí del agua, empapada, y me senté sobre las rocas, lejos de la arenas.Algo bueno de tener unas pezuñas esque no se te pega la arena mucho, no como les pasa a esos blandengues pies de las demás razas.Me eché la manta por encima, pues estaba empezando a tiritar.Mientras dejaba que las gotas de agua recorriesen mi cuerpo, juguetonas, contemplé la inmensidad del mar que tenía ante mi.Pensé en que haría después de hablar con el profeta Velen.Buscaría a mis amigos, pero…¿y si resultaba que estaban muertos, como mis padres?No soportaría volver a sumirme en la desesperación que me dominó aquellos oscuros años.De repente, caí en la cuenta de que estaba sola.Puede que tuviera muchos amigos repartirdos por el mundo, como Caylis, Galind, Trenton…Pero ninguno de aquellos me llenaba como lo hacían mis amigos de la infancia.Cuanto tiempo hacía que no compartía un secreto con mi querida amiga Lunaraa.O que no reía con un chiste malo de Reayar.O que…O que… y así podía seguir la lista.Suspiré, cuanto echaba en falta tener esos momento mágicos.Empezé a vestirme, y cuando me pusé mi camisa interior, me volví a sentar.Quería que la fresca brisa de el alba me acariciase un poco más, y alborotase mi pelo, húmedo y mojado.Recogí una flor del suelo y empezé a darla vueltas en mi mano, pensativa.

-Ojalá la vida estuviese llena de esos momentos mágicos que nos llenan de felicidad-dije en voz alta, sin pensarlo

Lo dije un poco para mi misma, para Yuki, que estaba pastando por el claro, para el mar, los árboles, en fin, para el universo.Pero no pensé que alguien me estaría escuchando.Cual fue mi asombro cuando una voz desconocida me contestó:

-Si la vida estuviese llena de esos momentos, ya no serían mágicos, serían normales-me contestó la voz

Me morí de la vergüenza.Siempre solía guardar mis reflexiones para mí, ya que a los demás solían parecerles alocadas y sin sentido.Pero para un momento de intimidad que tenía conmigo misma, tenía que haber alguien escuchándome.Volví a suspirar, mi suerte no podía ser peor.Entonces caí en la cuenta de que estaba semidesnuda, y me pregunté donde estaba la manta.La vi en el agua, flotando como burlándose de mí.Maldición, ¿porqué me tiene que pasar esto a mí?

-Seas quien seas, no se te ocurra acercarte, tengo un cuchillo y pienso utilizarlo-dije amenzadoramente

Se oyeron risas musicales al otro lado de la roca.Genial, encima se burlaba.Qué poco respeto, oye.

-No te parecerá tan gracioso cuando te abra en canal-repliqué sarcásticamente

-Oh oh, tranquilízate, no voy a acercarme a la roca, al menos no por mi propia pezuña.Sin embargo…

Se oyo com un chasquido y ¡pluf!, ahí estaba delante de mí.Era una draenei, alta y esbelta, con el pelo azul, aunque algo oscuro, recogido en dos moños.Vestía una túnica morada, confeccionada a mano, y con algunos dibujos intrincados, que parecían runas, qué se yo.Su piel era del color de la leche, blanca y pálida.Me miraba con una alegría que se reflejaba en su mirada limpia, y una sonrisa adornaba su rostro.Esto era muy extraño.Primero, una voz que me mete en un extraño trance para comunicarme que venga a mi tierra natal, cuando lo más fácil habría sido una carta.Luego, un demonio eredar intenta detenerme y llevarme con él ante su señor en el barco, y ahora una desconocida me asalta cuando estoy desarmada.Genial, y yo que pensaba que la vida no podía irme peor.

-Bueno, ¿y a tí que te pasa?¿te parece gracioso?-le dije

-Vaya vaya, que recibimiento más cálido, ¿es así como recibes ahora a las viejas amigas?-me replicó

-¿Perdón?¿He escuchado bien?-

-Perfectamente, oh…¿ya no te acuerdas de mí?Parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde que me contabas secretos que nunca revelarías a nadie más.¿Tanto tiempo ha pasado que ni siquiera te dignas a recordarme?-me preguntó, apenada

Entonces, recorde quién era.Todas las imágenes de lo que había pasado con ella, venían a mi mente, iluminándola.Algo estalló en mi interior, que hizo que mi corazón saltase de alegría, las tripas me dieron un vuelco, y lás lagrimas acudieron a mis ojos.

¡Lunaraa!…-fue lo único que pude pronunciar

Me sonrió.Nos fundimos en un cálido abrazo, que me hizo sentir en casa.Mil emociones recorrían mi ser de arriba a abajo, y mi corazón palpitaba en mi pecho, feliz y lleno de júbilo.

-¿Pero…cómo?Yo…-intenté decir

-No te preocupes.Yo tampocó pense que estabas viva.Y me siento muy mal por ello, nunca pensé en buscarte siquiera.Me encerré en mi misma y lo único que me motivava a vivir eran mis estudios en la magia.¡Ahora soy una importante instructora, mi especialidad son los portales!-me anunció orgullosa

-Y los teletransportes también, por lo que he podido comprobar -una carcajado salió de su boca-pero entonces ¿cómo adivinaste que estaba aquí?

-Fue muy extraño.Estaba intentando conjurar un portal, cuando uno de los guardias reclamó mi atención.Al parecer, el naaru, O’ros del trono requería mi presencia.Fue él quién me advirtió de tu llegada, el gran O’ros.¿No es fantástico?-me señaló el paisaje

Estuvimos hablando largo y tendido.A mi todo me parecia una burla del destino, como si de repente todo lo que pensaba se hacía realidad.Al final, insistió tanto en hacerme el desayuno, pese a mis advertencias sobre los mal que me sentaban los croissants mágicos, que se lo acepté a regañadientes.Y esta vez no me sentó mal, gracias a la Luz.Me acompañó hasta El Exodar, consiguió una habitación en la taberna para mi sola y me dijo que cuando quisiera algo, estaría por la entrada de El Arca de la Luces, cerca de los portales y los instructores de magos y se desvaneció en el aire.Muy típico de ella, dejarme plantada.

Después de dejar mis pertenencias en la habitación, y conseguir un sitio en el establo para Yuki (fue difícil, ya que solo se admitían elekks y además el tipo me quería cobrar una barbaridad, pero le disuadí  cuando le comenté que yo afilaba mi hacha con cabezas como la suya), me dispusé para hacer una visita al gran Velen.Jugueteaba con un mechón de pelo nerviosamente, mientras recorría la enorme sala de El Arca de las Luces.Se había anado ese nombre, sin duda.Enormes cristales con un brillo intenso decoraban la sala.El suelo estaba quebrado en varios puntos, pero eso no era ningún obstáculo, de hecho se repetía por todas las salas.El suelo estaba cubierto de runas llamativas y refulgentes, de un color rosa pálido.Una de las características de la sala, en la que me fijaba mientras caminaba, era en los emisores holográficos.Diez emisores holográficos que mostraban todos y cada uno de los esbirros de la Legión.Desde los eredar, enemigos acérrimos de nuestro pueblo, hasta los súcubos tentadores y diabólicos.Llegué a la escalera, sumida en mis pensamientos y subí peldaño tras peldaño, esperando que algún guardia me retuviera.Pero ninguno lo hizo.Cuando llegué arriba, note que alguien me observava.El gran profeta dirijía su mirada hacía mi.Quedé impresionada por el aura que despedía.Era…tranquilizador, como si volvier a estar en casa.El fue quién tomó primero la palabra:

-Acércate, muchacha, no te deseo ningún mal-me dijo con su voz grave

Me incliné ante él:

-Mis más honorables respetos, profeta.Que la Luz le abraze e ilumine su camino-le dije, como era mi costumbre

-Oh por favor, no te inclines ante mí.Al contrario, debería ser yo quién lo hiciera.Y puedes llamarme Velen, hija mía

Sentí como me sonrojaba, pues no estaba acostumbrada a que me rindiesen tales honores.

-Te estarás preguntando porque estás aquí, ¿no es cierto?-asentí- Quieres venganza por lo que les pasó a tus padres, ¿no es así, hija?-me preguntó

-Yo…bueno…pero…-no sabía que contestarle-En cierto modo, pero no se por dónde comenzar-Necesito saber.Necesito información-

Una información que no me había atrevido a buscar.Yo, como muchos de los que nacimos en la nave, que no quisimos tener información por miedo a lo que nos puediera paar.Preferíamos vivir en la ignorancia.Pero eso se había acabado.Ya no tendría más miedo.

-Quieres respuestas que no has tenido el valor de encontrar por ti misma.Y yo voy a dártelas.Pero utiliza sabiamente lo que te voy a decir, chiquilla:Kil’jaeden y Archimonde.Dos nombres que, tal vez a ti, no te suenen de mucho.Pero para mi, significan muchas cosas.Los que a una vez llamé hermanos, ahora son nuestros enemigos-abrí la boca para intentar articular palabra, asombrada, pero me interrumpió-No no no, esa historia tal vez te la cuente otro día.Lo que hoy te voy a contar, influirá sobre las decisiones que tomes a partir de ahora.Ahora escucha atentamente, hija mía…

“Hubo un tiempo en que no teníamos que luchar, vivíamos en paz, en nuestro hogar, Argus.Pero nuestra raza llamó la atención de Sargeras, al que llaman el Destructor de Mundos.Nos ofreció a nosotros, Kil’jaeden, Archimonde y yo, un poder inimaginable a cambio de nuestra lealtad hacia el.Pero yo fui testigo de una visión horrorosa:Sargeras convertía a nuestra raza, los eredar, en asquerosos demonios, los primero agente de la Legión.Yo me opuse, e intenté convencer a a los otros dos.Pero ellos aceptaron la oferta.Nos vendieron a Sargeras.Cuando todo parecía perdido, un naaru respondió a mi llamada, y guió a nuestro pueblo, mientras la Legión nos perseguía a lo largo del cosmos.Los naaru procedieron a instruir a los exiliados em todo lo relacionado con la Luz.Conmovidos, juraron abrazar y preservar estos ideales.Cuando llegamos a Draenor, lo que ahora es Terrallende, vivíamos en paz con los chamanísticos orcos.Pero Kil’jaeden había jurado darnos caza, y cuando se percató de la existencia de este mundo, manipuló al chamán Ner’zhul, que empezó a extender una corrupción demoníaca sobre los orcos.La embestida de los orcos corruptos fue brutalmente efectiva, pero un pequeño grupo de los nuestros perduró, inclusive yo.No nos quedó otra opción que tomar el control de uno de los satélites de El Castillo de la Tempestad, El Exodar y darnos a la fuga hacia Azeroth.Fue allí donde perdimos el control de este y se estrelló contra lo que es ahora nuestro hogar.

-Asique lo que voy a decirte ahora, tenlo presente en tu vida.Nos hemos pasado la mayoría de estos últimos años huyendoPero definitavemente, creo que hemos encontrado nuestro lugar en el mundo.Y nuestro pueblo, y toda la Alianza, necesita héroes como tu.Yo sé que no te conformaras con una vida en el Exodar, como tu amiga Lunaraa.No desprecio su trabajo, es muy buena instructora. Pero sé que no descansarás hasta verles muertos, a pesar de que hace tiempo que los perdoné por sus actos.He visto en tí el poder de la Luz.Ella te ha escogido para que seas su elegida, y yo no pienso oponerme a ello.Terrallende te necesita, para que sanes sus heridas.Ve en paz, hija mía, y que la Luz te guíe.”

Un silencio dominó la sala.Incluso los guardias que escuchaban atentamente, se quedaron asombrados.Velen acababa de contame su historia, nuestra historia, y me alentaba a encontrar mi destino.Más confusa de lo que había llegado, salí silenciosamente, hacía mi habitación en la taberna.Por el camino iba reflexionando sobre lo que el gran profeta me había dicho.Y antes de llegar a la taberna, me decidí.Prepararía mi equipaje, y mañana temprano, pediría a Lunaraa un portal a las Tierras Devastadas, donde se encontraba el Portal Oscuro, que me permitiría ir hacia Terrallende.Mañana, toda mi vida daría un giro y cambiaría…Mañana…

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Weno, igual es un poco larga, pero me ha parecido justo, ya que vamos a hacer una pausa en la historia jeje.A ver que os parece, que me comentáis, y si me queréis dar consejos mejor que mejor :) .Acepto críticas, tanto si son buenas como malas e intentaré aprender de ellas ^^.Saludos!

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“El despertar”(3ª Parte).-Un mal día

El sol se erguía allá en lo alto del cielo cuando mi grifo avistó nuestro destino a lo lejos.Cansado y exhausto por el viaje, se dio un último impulso de energía para llegar cuanto antes a nuestra parada.Al fin, unos minutos más tarde, se posó delicadamente en el suelo de madera, bajando un ala para permitirme descender.Le acaricié las plumas de la cabeza en modo de agradecimiento dístraidamente, mientras recogía mi equipaje de su lomo emplumado con la mano libre.Mientras él se encaminaba hacía un abrevadero  cercano donde saciar su infinita sed, me quedé charlando con la grifera, Caylais Plumalunar, una alegre y vivaracha elfa albina, que me contaba los últimos cotilleos de Costa Oscura.Al rato, me di cuenta de que me miraba con ojos inquisitivos.

-¿Qué pasa?¿Tengo grifos en la cara o qué?, porque si no es así, no entiendo porque me miras con tanta devoción-le dije sarcásticamente

-Hace media hora que dejé de contarte que Allyndia, la verdulera esa que nos vende la comida y la bebida, se había intentado fugar con Galind, el capitán de “La bendición de Elune”.Se dice que ella se enamoró de él en cuanto lo vio, pero Galind no quiere saber nada de ella, y no me extraña porque…¡Eh!¡Azeroth llamando a Nhëeemay!-me gritó

Me había vuelto a sumir en mis pensamiento, no me extrañan que la gente diga que soy distraída.

-¡Oh!¿Y ahora qué pasa?

-Definitivamente, algo te ocurre, no eres la misma de siempre.Y ahora me lo vas a contar, que no tengo todo el tiempo del mundo-

“Por la Luz, que elfa.Vale, Caylis es muy buena chica, pero la lengua la tiene más suelta que las riendas de una caballo bravo.Si le cuento lo que me pasa, no tardaría ni un segundo en contárselo a cualquiera, que a su vez se lo contaría a…No, definitivamente, no, presiento que no es una buena idea”-pensé

-Vaya, esto…Caylis, hablando de tiempo, mi barco sale en 5 minutos, no puedo perderlo.Cuando vuelva por aquí te lo contaré-¡Yuki, estate quieto!grité a mi montura, mientras me subía de un salto ágilmente a su lomo-¡Cuídate, Caylis!-le grité mientras Yuki galopaba veloz hacía el muelle-

-¡Siempre te sales con la tuya eh, z…!-la última palabra se la llevó el viento, aunque me l imaginé perfectamente, conociendo el carácter de Caylis.

Cuando llegamos al muelle, el barco estaba ahí, meciéndose en las tranquilas aguas, igual que una cuna de bebé.Dejé a Yuki atado a unos de los postes y me dirigí hacía el timón, donde se hallaba en ese momento Galind, el capitán.

-Bienvenida de nuevo Nhëmay, hacía mucho que no venías por estos lares.¿Qué te ha traído hasta mi humilde barco?-

-Asuntos personales.Ya sabes como va esto-le dije

-Por supuesto.Tardaremos en zarpar, ayer tuvimos tormenta y se perdió parte del cargamento.Como todavía no hay nadie, ten la llave del camarote, ponte cómoda allí.Cuando lleguemos alguien te avisará.Ahora date prisa, antes de que se la dé a otra persona-me guiñó un ojo

Galind era muy buena persona.No le gustaban nada los escándalos, era muy discreto, y además el sabía algo de mi pasado, por eso siempre se portaba bien conmigo.Si de verdad esa tal Allyndia se había intentado fugar con él, estaría incómodo sabiendo que todo el mundo conocía aquel cotilleo.Pensé que cuando llegasemos le daría unas monedas de agradecimiento.Cuando llegué al camarote, me sorprendí al encontrarlo todo oscuro.”Donde estará la maldita luz”-pensé, mientras tanteaba todo, intentando buscar el candil.Mi pezuña se chocó contra la pata de la cama,  produciéndome una pizca de dolor.Posé una mano en la colcha, suave y blanda, antes de sentarme para palparme la pezuña.”Oh, da igual, descansaré un momento”-pensé mientras cerraba los ojos.De repente, un escalofrío recorrió mi espalda, a la vez que notaba algo afilado entre mis omóplatos.Grité, y me sacudí, a la vez que me llevantaba.Intenté ver algo, pero todo estaba oscuro.Algo empezó a oprimirme el hombro derecho, algo que no era humano.Sentí que algo me lo desgarraba .La piel empezó a arderme, sentí mi sangre caliente, mientras recorría mi brazo, mientras la herida palpitaba dolorosamente.El dolor me cegó, y me asustó sentir que aquella cosa despedía un aura oscura que me llenaba de terror.Pero algo en mí se encendió.No iba a dejarme asustar.La Luz me dio fuerzas, empezó a crecer dentro de mí.Me abandoné a aquella sensación de paz, y entonces, la luz se hizo.El demonio que estaba frente a mí me sonrió, dejando a la vista unas fauces llenas de afilados dientes, que estaban ensangrentados.Sus labios estaban cubierto de sangre.Pero aquella sangre no era roja, como cabía esperar.Era azul.Era mi sangre.Apreté los dientes, mientras de refilón examinaba mi hombro derecho.La herida era profunda, y no paraba se manar sangre.Tenía que hacer algo.Pero cuando le miré, casi vi a un hermano en su mirada.Era un eredar.Un monstruo.Pero en su interior, parecía mantener una lucha por el control del cuerpo, vi sufrimiento.Pero no podía dejarme engañar.No era verdad, era una mentira.Tenía que hacer algo.

-Asquerosa criatura, la Luz no dejará que acabes con mi vida-desenvainé el hacha, con un gemido de dolor, casi no la podía sostener

-Mirate, ni siquiera puedes empuñar arma alguna.No me harás nada, ¿verdad cariño?-me dedicó una sonrisa sardónica-Además, me han enviado a buscarte.Parece que estas muy solicitada ¿eh?, pero no te preocupes, mi señor no te hará nada malo-

-Déjame que lo dude, demonio.Además, no pienso ir contigo a ninguna parte-

-Oh, que pena, entonces habrá que hacerlo por las malas-

Con un rápido movimiento, se situó detrás de mí.Me dio un golpe seco en la muñeca, que me hizo soltar el hacha.Aprovechó, y me agarró del brazo herido, torciéndomelo.Un torrente de sensaciones recorría mi interior.Dolor, impotencia…Pero ni emití quejido alguno.No pensaba darle el gusto a aquel demonio.Me torció más el brazo.Un gemido se escapo de mis labios.La herida me palpitaba dolorosamente, varios calambres recorrían mi cuerpo.Me giró hasta que me pusó frente a su feo rostro.Su aliento fétido, con olor a muerte y destrucción, me encendió.Con una ira incontrolada, que desconocía en mí, tiré de mis manos, atrapadas en sus garras, hasta que se desasió, sorprendido.Le di una patada en el estómago, dejándolo sin aliento.Cogí un abrecartas que el capitán tenía en la mesa, y le agarré del pescuezo con la mano libre.

**AVISO**Si no te gusta nada la sangre, ni el gore, o simplemente hoy estás sentimental, por favor no leas esto.No es lo más gore que se haya visto, ni siquiera creo que sea muy sangriento, pero igual es un poco desagradable.Avisados quedáis, y el que avisa no es traidor :P .

-Quizás un paladín no haría esto.Quizás la Luz a la que me amparo no lo vea con buenos ojos.Pero todos saben que yo no soy una paladín como los demás-

Dicho esto, clavé el abrecartas en uno de sus ojos, haciéndolo saltar de las cuencas.El eredar chilló con una voz inhumana, de dolor y agonía.La sangre, negra como el ébano, manaba de la herida.Acto seguido, repetí la operación, con el otro ojo, que rodó hacia mi pezuña.Le propiné una patada, alejándolo de mí.Cuando estuve segura de que su muerte estaba cerca, cogí mi hacha.Cuando entró en contacto con mis manos, un aura brillante que despedía destellos iluminó aquel acero, aparentemente inerte.Le abrí un tajo en el estómago, por donde empezaron salir vísceras rezumantes de lo que diablos se compusiese su sangre oscura.La criatura exhaló su ultimo aliento, intentó pronunciar algo, pero solo un gorgoteo salió de su gargante.Después, las convulsiones se paralizaron y yació inerte.Estaba muerto.Alguien llamó a la puerta.En ese instante, Galind entró y en su semblante se dibujó el terror y el asombro.Me miró asustado.

-Esto…¿estás bien?-pronunció con voz temblorosa

Le miré, con el semblante inexpresivo.No quería dejar traslucir nada.

-Perfectamente, siento el estropicio que he causado aquí.Enseguida te lo limpiaré.Intentó matarme mientras dormía-le comuniqué

-Yo…llamaba para decirte que ya habíamos llegado.Y no te preocupes, le diré a alguien que lo limpie.Ya me lo explicarás otro día-me dijo, comprensivo, aunque se veía que estaba asqueado

Descendí del barco, Yuki me seguía, mientras me tapaba la herida del hombro con la otra mano.Bajé hasta la playa del embarcadero, y metí el hombro en el agua salada.Me escoció, pero a la vez me alivió.Me quedé allí un buen rato, pues se dice que el agua del mar tiene propiedades curativas.Cuando decidí que era suficiente, me tumbé en la arena, y dejé que el agua se secase por sí sola.Estaba agotada después de todo lo vivido.Decidí que mañana sería otro día, mañana iría a visitar al gran Velen.Asiqué me acomodé lo mejor que pude en la arena, con Yuki a mi lado dormitando.Me puse a observar las estrellas.Y lloré.Las lágrimas surcaban mis rostro, saladas y amargas al mismo tiempo.Lloraba por mis padres muertos, por el día en que nos estrellamos, por todo mi pasado, mi maldito pasado, por lo que acababa de hacer a aquel eredar.Yo sí que era un monstruo.Alcé mi rostro hacía las estrellas, con una súplica llena de dolor en mis ojos, mientras llevaba mis manos hacía mi desbocado corazón.Me asqueaba en lo que me había convertido.La Luz podía ayudarme, pero no me terminaba de sanar las heridas, las que tenía en el alma.Una musica celestial inundó mis oídos.Era como en el trance.Me decía “Duerme, mortal.No te atormentes por tus actos.Algo te hizo ser como eres, y tu no eres ningún monstruo.Tranquila, duerme, pequeña, duerme…”.La voz se extinguió, pero el tintineo siguió sonando, tranquilo y dulcemente, hasta que me sumí en un duermevela tranquilo y, por fin, desde que me desperté, vacío de pesadillas y gritos agónicos de muerte.

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“El despertar”(2ª Parte).-Iluminación

Empezaba a amanecer en las áridas y desérticas tierras de Tanaris (Al que muchos llamaban “El Desierto del Fuego”).Estaba recogiendo mi campamento, pues tenía intención de llegar a la ciudad goblin, Gadgetan, para vender unas cuantas pieles y demás mercancía, de la que esperaba sacar un buen pellizco.Yuki, mi fiel montura, esperaba impaciente su terrón de azúcar, y me lo hacía saber persiguiéndome por todo el campamento, intentando derribarme.Al fin, cansada y riendo, saqué el preciado tesoro de mi amigo.Con un relincho de triunfo, me hacía saber que había ganado.De repente, la vista se me nubló y empezé a marearme.Me sostuve en Yuki, intentando no caer, pero no tuve éxito.Mis piernas empezaron a fallar, se doblaron, haciéndome caer sobre la ardiente arena.Era como si algo intentase derribarme, intenté luchar contra aquello que me hacía caer en la oscuridad.Lo último que vi fue una figura borrosa, que no disinguí bien, antes de que todo se volviera negro.Plin-plin, plin-plin, plin …¿Tambores? No, imposible…¿Qué es eso entonces? Eran golpes muy flojitos, con una suave melodía que los acompañaba.No veía nada, todo estaba oscuro.Dentro de la oscuridad, una lucecita se encendió, como retando a aquel “vacío” oscuro.Era muy pequeñita, y de aquella luz empezó a brotar una voluta de humo, que se retorcía aumentando y disminuyendo de volumen.Era como si intentase transformarse en algo, sin mucho éxito, por lo que parecía.Por fin, aquella cosa paró de revolverse y se quedo quieta, suspendida en el aire.Un tintineo musical inundó mi mente, llenándola de calma y serenidad.Alzé la mano para intentar tocarla, pero me pasmé cuando, en vez de encontrar algo sólido, atravesé aquella cosa.La cosa me habló entonces, pero no producía sonido alguno, sino que su “voz”(que eran esos tintineos melódicos) sonaba en mi mente:

-Saludos, honorable Nhëmay, servidora de la Luz, perdona mi falta de educación al enviarte al trance-me dijo la cosa, para mi asombro

-¿¿Al qué?!…Pero ¿qué demonios eres?o debería decir…¿Quién demonios eres?-le respondí, sin creer que aquello que parecía una alucinación me hablase

-Eso no es relevante ahora, muchacha.Debes partir rauda de inmediato hacia tu tierra natal, hacia El Exodar.alguien quiere verte-me respondió

-Pero…¿Quién quiere verme con tanta presura?No creo que sea tan importante como par…-

-No sabes cuan equivocada estás.Nadie hace esperar al gran profeta Velen, mortal.A menos, que desee su enemistad-me advirtió con un tono amenazador

-¿El…profeta Velen quiere verme?¿Y para qué?¿Qué necesita de mi?-

-Estás perdiendo tiempo, muchacha.Recuerda, nadie hace esperar al profeta Velen.Mis respetos, honorable Nhëmay.Hasta siempre, mortal-Con un suave tintineo se dispidió de mí la cosa

Fue todo como un sueño.Todo empezó a dar vueltas a mi alrededor, y cuando me sentí el corazón palpitando agitadamente, supe que había salido de aquel trance.Abri los ojos, cosa de la que me arrepentí, ya que la luz del desierto cegó mi vista.Con más cuidado, los empezé a abrir, poco a poco, dejando que se acostumbrasen a la luz.Cuando recuperé la vista, enfoqué la imagen que tenía ante mí.Un elfo, curtido por el sol, musculoso y con una melena blanca como la nieve, me sonrió.Tenía una cicatriz que le surcaba el rostro.Me resultaba familiar.

-Hola Nhëmay, ¿qué tal te encuentras?-me dijo

De repente caí en quién era.Como había podido olvidarlo.

-¡Trenton Mazaligera!¡El herrero de Gadgetan!¿Qué hace aquí, querido amigo?-le pregunte

-Pues salvarte la vida, por lo que parece hehe-se rió con su voz profunda-me apetecía un cambio de aires, y al salir a pasear encuentro al loco de tu caballo, dando saltos por ahí.Además, me ha mordido-

-¡Oh no!¿Estás bien?Se que Yuki no es muy normal, pero…-

-Si, es muy fiel y haría lo que fuera para salvarte la vida.¿Bueno, te siente con fuerzas para llegar a Gadgetan?

“Nadie hace esperar al gran profeta Velen, mortal”-este pensamiento la asaltó la cabeza, haciendo que recordase todo de golpe.El desvanecimiento, la conversación con la voluta de humo…¡Todo!

-¡Oh, diablos!Tengo que partir inmediatamente-me puse a recoger mis pocas pertenencias, de las cuales, tiré mis dos pociones de maná, para mi frustamiento y ensillé a Yuki- he de ir al Exodar, Trenton.No no, ya te lo contaré otro día, pero, ¿con que sepas que es vital para mi vida te sobra no?-le guiñé un ojo con picardía, para que no desconfiase-Venga, sube-le tendí la mano-

-Oh no no, yo me voy a pie, no vuelvo a montar en ese loco-dijo entre risas

-Ah, genial, ahí te quedas.Hasta otra, Trenton, y  muchas gracias por todo-le dije con solemnidad

-Hasta luego, nena.Cuídate mucho-me despidió con la mano

Y así, rauda y veloz, sumida en mis pensamientos, que divagaban sobre lo que quería el gran Velen de una simple draenei, no me di cuenta de que el mismo Yuki ponía rumbo  hacia Gadgetan, esperando poder encontrar un grifo que me llevase hacia Aurberdine, para conseguir un transbordo hacia la Isla Bruma Azur, donde se estrelló la majestuosa nave del Exodar.Y así, por fin, volver de una vez al amado hogar.A mis espaldas, el sol abrasador hacía mella en mí,  a cada instante, debilitándome.Pero no me detuve, quería poner fin a aquella locura de una vez por todas, para siempre..

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“El despertar”

El lento balanceo del suelo y las paredes indicaban que El Exodar, aquella nave gigantesca estaba en continuo movimiento.Si escuchabas con atención, se podían oir las latanias de los sacerdotes, algún que otro chillido “¡Ay, me he quemado!”-un aprendiz de mago algo torpe, y en fin, lo que sea que se escuche en una nave.O al menos es lo que yo me imagino.¿Y quién soy yo, si puede saberse?Me presento-Soy Lady Nhëmay , Paladín de la Mano de Argus.¿Supongo que ya sabéis quién soy, eh?Lo que quiero contaros hoy es sobre mi.Es mi historia.Allá va:

“Yo nací en El Exodar, antes de que se estrellase.Eso ocurrió 10 años más tarde de mi nacimiento, pero ya hablaremos de ello más adelante.Mi padre se llamaba Yuuvel, y mi madre, Kayinaar. Mi padre era sacerdote, además, siempre le fascinaron las joyas, y desde que era pequeña me enseñó el arte de pulirlas y convertirlas en algo hermoso, en algo útil.Él me enseñó a confiar en la Santa Luz.Mi madre, sin embargo, procedía de un linaje de grandes paladines.Según me contaba, mis antepasados eran muy valientes y siempre velaban por el bien de los demás, y ella esperaba poder ver en mi el esplendor de los nuestros.Pero yo siempre estaba en las nubes, y a la mínima que me pedían que hiciera algo lo hacía mal.Yo me sentía fatal, siempre pensé que la decepcionaba y nunca escuchaba sus alabanzas hacía mi, pensando que me compadecía.Que tonta fui.Todo iba bien, dentro de lo que cabía, mientras crecía, aprendía sobre la vida, la historia de los nuestros, nuestro escape y un largo etc.Pero un día cambió todo.El Exodar se estrelló en Azeroth, dejando millones de muertos, y otros tantos inconscientes.Estuve en suspensión varias semanas.Cuando abrí los ojos, vi un paisaje extraño, estaba todo lleno de árboles y plantas.Aquello no era mi nave.Me dolía mucho la cabeza, pero saqué fuerzas de la flaqueza yempezé a caminar.Pronto, me encontré con Megelon.Ah, el bueno de Megelon siempre preocupándose por los demás.Me dijo que muchos de nosotros sobrevivimos de milagro, y que me reuniera en el lugar del accidente, alli estaría Proenitus, organizándolo todo.Le dije que allí iría, que deseaba ayudar y ser de provecho.El me dijo “Te pareces tanto a ellos…Me dijeron que te dijese que te querían mucho, y que nunca olvidases que una sola persona  puede marcar la diferencia” en ese momento no lo entendí, pero ya descubriría el significado de sus palabras más tarde.Allí, en el Lugar del Accidente, fue donde empezé a formarmé como un paladín.Cuando vi que mis padres no aparecían en el registro de vivos o inconscientes,supe que estaban muertos.Mi mundo se volvió negro, y mi alma vagaba siempre perdida en algún confín del mundo.Ahora, 6 años más tarde, decidí que ya era hora de dejar de autolamentarse.Un mundo de aventuras me esperaba.Y tal vez, quien sabe, algún día encuentre a los culpables de que El Exodar se estrellara, alejándome para siempre de mi única familia.O al menos es lo que pienso averiguar.”

“Bueno, eso fue hace mucho, ahora todo es distinto.¿Cómo soy yo ahora? Pues bien, como las de mi raza, soy alta, mi perlo cae en ondas por la espalda y es morado perdido, aunque no es muy largo, y llevo una diadema, mi tono de piel es azul pálido, y tengo esas encantadoras y puntiagudas…extremidades tentaculosas que me salen de detrás de la orejas :P Y aparte de ser muy guapa, inteligente, carismática, despiadada a ratos, torpe, despistada y celosa, soy muy muy modesta ;) .”

Lady Nhëmay Dawnlight,Paladín de la Mano de Argus.-

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Ya sabéis su historia, contada por ella misma …Espero que os haya gustado y si os gusta escribir, animaros y crearle a vuestro personaje una vida  :) .Ahora lo que yo os cuento es:Me presento, soy Nhëmay Dawnlight, Paladín Holy (Retry mientras subo) y pertenezco a mi querida  guild “Arañas y Heroes” en Dun Modr ^^.¡Que la Luz ilumine vuestro camino!

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La Orden de Los Caballeros de la Mano de Plata

La Orden de la Mano de Plata/Order of Silver Hand fue la orden original de paladines.Formada durante la Segunda Guerra, estuvo a la altura, hasta la llegada de la Plague/Peste.Como paladines, eran inmunes a la Plague/Peste (y a todas las enfermedades que esta causara), muchos de los miembros de la Orden sobrevivieron al empuje inicial de la Scourge/Plaga.Desafortunadamente, el corrompido Arthas Menethil asesinó a muchos paladines a su regreso (incluso a su maestro, Uther the Lightbringer/ el Iluminado), dejando solo a unos cuantos dispersados.La Orden de la Mano de Plata se disolvió cuando Uther the Lightbringer/el Iluminado le negó su ayuda para purgar la ciudad de Stratholme a Arthas Menethil.

Tras la invasión de la Scourge/Plaga, un grupo de paladines de la Orden decidió unirse a un grupo de entusiasta seguidores de la Luz, llamados la Scarlet Crusade/Cruzada Escarlata.Sin embargo, la mayoría de estos paladines se volvieron tan fanáticos hacia su ambición de destruir a la Scourge/Plaga , hasta tal punto que consideran corrupto todo aquello que no lleve los colores que ellos consideran no corruptos.Después de salir la Cruzada, otros paladines decidieron entrar en la Argent Dawn/Alba Argenta.Algunos paladines que renegaron de la Luz, uniéndose así a Arthas Menethil como Caballeros de la Muerte/Death Knights.

Otros huyeron al sur, al reino de Ventormenta/Stormwind.La orden de los paladines sigue refiriéndose asi mismo como la Orden de la Mano de Plata/Order of Silver Hand ahora se desarrolla en virtud de un nuevo liderazgo en la Catedral de la Luz/Cathedral of Light en la Ciudad de Ventormenta/Stormwind.Con el tiempo, los seguidores de la Santa Luz extendieron su filosofía hacia los enanos de Forjaz/Ironforge, que pronto adoptaron los principios de la orden también.Aunque diezmados, los Caballeros de la Mano de Plata/The Knights of Silver Hand esperan poder volver a su antiguo esplendor.

Los Caballeros de Sangre/The Blood Knights son una orden de paladines elfos de sangre.La Mano de Argus es la orden de los paladines draeneis.(*)

(*)Sacado de WoWWiki  traducido a medias yo y el google traductor xD.Si veis alguna falta de ortografía no os cortéis y decidmelo ^^.No dejéis de soñar!

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Los Guerreros de la Luz

Draenei Paladin

Los paladines son caballeros de la Luz, defensores de la vida.Se esfuerzan para ahuyentar el Mal, son rectos y nobles.Con sus plegarias llenas de paz, y su fuerza, en la batalla son adversarios temibles.Con sus rezos sagrados y devotos, consiguen el favor divino que les permite sanar a sus aliados y devolver un hálito de vida a los caídos para que se unan a las filas de los vivos.Son los guerreros de la Luz, enviados del cielo para blandir sus filos y defender a los suyos de la Oscuridad.Con sus puros corazones y sus almas inmaculadas, destierran el mal de las tierras que aqueja.La Luz que irradian son de lo que están hechas las pesadillas de los seguidores del Mal.

Dedicado a los paladines.


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